lunes, 7 de abril de 2014

DESCOLONIZANDO NUESTRO TEJIDO SOCIAL


*Antropóloga Gloria Salinas Valdez

¿Porque revitalizar el tema?: Descolonizar la antropología - antropologizar la Colonialidad, la explicación es que, como andina y profesional de las CCSS percibo que nuevamente se reproduce la ideología del vasallaje, la servidumbre y se procesa el neocolonialismo en América del Sur. Escucho que Europa, en especial España están en crisis, ya no tienen el oro que nos despojaron y sus “ciudadanos” vuelven la mirada a lo que supongo todavía consideran sus colonias en los territorios de los que denominan despectivamente “indios” “sudacas”. Un ejemplo es el Perú, llegan profesionales (desempleados), empresas (telefónica), ONGs o ENIEXs (CESAL, Acción Contra el Hambre), entre otros y nosotros como siempre, tan solidarios “hay que apoyarlos, ubicarlos dicen unos, renueven contratos y otros aplauden”. Uno se queda pasmado y recuerda a JEAN-PAUL SARTRE que se pronuncia: “En las colonias, la verdad aparecía desnuda; las "metrópolis" la preferían vestida; era necesario que los indígenas las amaran. Como a madres”, eso suena tan actual porque muchos todavía se sienten hijos, críos o criollos de la madre patria, sin recordar el genocidio contra nuestros pueblos. Peor aún, cuando ellos los europeos reconocen y dicen: “Abandonemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina por dondequiera que lo encuentra, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo”. Y los que son consientes de la realidad, algunos hombres del Tercer Mundo, ex colonizados, añaden: "Europa ha adquirido tal velocidad, local y desordenada... que va... hacia un abismo del que vale más alejarse."[1].

Por eso, es imperioso repensar el papel de las CCSS y específicamente de la antropología en los pueblos originarios. Algunos profesionales que se han inclinado por la opción descolonial, consideran que la “Antropología nació como empresa cultural y política de la colonización del mundo y en respuesta al marxismo, una ficción colonial con pretensiones de ciencia”[2].En esa perspectiva, investigadores como Sebastian Garbe[3]sustentan, como la propuesta desde la perspectiva descolonial parte de la crítica a las estructuras fundamentales de la Modernidad/Colonialidad incluyendo la impugnación al eurocentrismo, en tanto, modalidad dominante del conocimiento y su articulación con la (re)producción de la dominación colonial y neocolonial, cuya relación constitutiva entre poderes y saberes moderno/coloniales, es lo que se denomina Colonialidad del saber.

Las críticas a la Colonialidad del saber, están dirigidas principalmente a la configuración histórica de las disciplinas de las CCSS, especialmente de la antropología social y cultural en su formación histórica, su paradigma cultural y desarrollo como disciplina científica. La propuesta de Garbe, consiste por lo tanto, en descolonizar la antropología como formación científica moderna/colonial y antropologizar y exotizar no solo la Modernidad, sino también su lado oscuro, la Colonialidad. Para ello, utiliza los principales recorridos de la perspectiva descolonial y sus aportes para (re)pensar a la antropología (clásica) como cuerpo teórico-práctico, y plantear opciones de una antropología en América Latina que considere el análisis de la Colonialidad transformando los objetos de estudio del antiguo paradigma etnológico. Sugiere posibles puntos de discusión entre antropología y perspectiva descolonial, que podrían profundizarse, criticarse y ser complementadas por otras corrientes del debate antropológico sobre Modernidad/Colonialidad a partir de las siguientes posiciones compartidas.

1) La co-constitución de Modernidad y Colonialidad en y desde la conquista de América.
2) La interrelación de colonialismo, sistema-mundo capitalista y modernidad como modelo mundial con asimetrías de poder y forma de acumulación capitalista.
3) La consideración de la Modernidad como fenómeno planetario.
4) El análisis de desigualdades sociales mundiales, procesos de subalternización, clasificaciones sociales desiguales y dominaciones externas.
5) El eurocentrismo como forma moderna/colonial de saber, representación y reproducción.

El paradigma científico de la antropología o su episteme subyacente se construyó desde: La investigación sobre las semejanzas y desigualdades humanas a partir de un concepto de alteridad (la pregunta antropológica), la metodología distintiva y el trabajo de campo.  2) Un desarrollo histórico inteligible a posteriori a partir de la pregunta antropológica en la conquista de América y el desarrollo de la disciplina desde el siglo XIX. Y 3) Un corpus teórico heterogéneo, pero establecido y una tradición euro-americana de institucionalización académica en constitución mutua con el colonialismo europeo.

De ahí parte la primera hipótesis de Garbe: “la antropología es orgánica y constitutiva no solo de la primera modernidad, sino también de la Colonialidad” en su lado oscuro. “Por su materialidad, el momento de la dominación colonial, es una experiencia dialéctica, solo  posible a partir de una mutua constitución y por lo tanto con el Otro conquistado y colonizado. El ego moderno ha aparecido en su confrontación con el no-ego; los habitantes  descubiertos no aparecen como Otros, sino como lo Mismo a ser conquistado, colonizado, modernizado, civilizado, como "materia" del ego moderno.” [...] Europa ha establecidoque otras culturas, mundos, personas sonob-jetos: “des-cubiertos" pero in- mediatamente "en-cubiertos" como el Otro constituido como lo Mismo. Si la dialéctica del hecho, es el fundamento de la subjetividad moderna y del encubrimiento del otro, entonces la pregunta antropológica no puede ser una mera superestructura filosófica-antropológica de la experiencia colonial, sino es su conditio sine qua non. La pregunta es por su disciplinamiento posterior, un elemento esencial de la modernidad y por lo tanto también elemento esencial de la Colonialidad, ya que la Colonialidad es el leitmotiv de esta pregunta (Krotz, 2002: 300).

Debido al carácter intersubjetivo, durante la investigación antropológica hay dos opiniones, la del investigador y la del investigado, pero es solo la primera que puede hacer valer su propia pretensión de verdad. Esto es, una continuidad desde la primera experiencia colonial en América, donde se enfrentaron dos versiones de los hechos, la de los conquistadores y la de los conquistados, pero solo la primera llegó a ser historia oficial (Dussel, 1994: 106-168). Ahí se puede reconocer la manera en que se lidió con la pregunta antropológica: a partir de un (euro)centrismo como monólogo, un utilitarismo hacía los descubiertos como informantes y una "inferioridad generalizada“ (Krotz ,2002: 205-216). Todos estos elementos, condicionaron los elementos teóricos y metodológicos centrales de la disciplina y CCSSque posteriormente se llamará antropología. No resulta difícil, ver cómo el aparato conceptual con el que nacen las CCSSS en los siglos XVII y XVIII se halla sostenido por un imaginario colonial de carácter ideológico. Conceptos binarios tales como barbarie y civilización, tradición y modernidad, comunidad y sociedad, mito y ciencia, pobreza y desarrollo, entre otros muchos, han permeado por completo los modelos analíticos de las CCSS. [...] La producción de la alteridad hacia adentro y la producción de la alteridad hacia afuera, formaban parte de un mismo dispositivo de poder. La colonialidad del poder y la colonialidad del saber se encontraban emplazadas en una misma matriz genética (Castro-Gómez, 2000: 148). Esto demuestra que la separación general del mundo real a través de la Colonialidad del saber introdujo conceptos correspondientes en la antropología.

En esas condiciones nuestra formación académica, sustentada en los elementos teóricos y metodológicos de la colonialidad del saber, nos impide analizar procesos sociales, políticos y culturales nuevos o novedosos porque es grande el riesgo de someterlos a los cuadros analíticos y conceptuales viejos, incapaces de captar la novedad y por eso, hay tendencia a desvalorizarlos, satanizarlos o ignorarlos, como la relación orgánica entre la pregunta antropológica y Modernidad/Colonialidaddel exónimo supraétnico derivado de la colonización de las Américas, cuando sus habitantes fueron llamados Indios que, siguiendo a Bonfil-Batalla (1972), es una categoría esencialmente colonial. Se refiere por un lado, al patrón de poder inaugurado en la colonización de las Américas a través de la clasificación étnico/racial desigual y jerárquica de la población local (Quijano, 1997) y por el otro lado, al surgimiento del eurocentrismo y la racionalidad moderna como sistema de ordenamiento cultural, cognitivo y epistémico (Quijano, 1992). Este hecho,sirvió para justificar que los pueblos originarios quedaran en una posición política subordinada, en permanente situación de despojo territorial y bajo condiciones de explotación económica. Tal situación fue argumentada a posteriori[4]mediante la construcción colonial de la ideología de la “inferioridad natural de los indios”, de base aristotélica. El derecho se encargó de perennizar tal ideología, echando mano de categorías castellanas medievales, por lo que los indios fueron definidos jurídicamente como “menores, rústicos y miserables”. Desde entonces, inferioridad e incapacidad se convirtieron en los descriptores indígenas de las políticas públicas y las prácticas sociales. La tutela indígena se convirtió en el instrumento legal del despojo de la capacidad de los pueblos para controlar su destino.

Los hechos descritos, sirvieron para perpetuar la colonialidad, además ¿cómo están relacionadas la Colonialidad del saber y sus dos dimensiones, la separación del mundo real y su articulación con relaciones coloniales/imperiales de poder (Lander, 2000b: 13), con la episteme subyacente de la antropología? La dimensión del saber y su Colonialidad con referencia a la relación entre Europa y sus Otros, es no solo una cuestión de diferencias humanas, sino una cuestión de relaciones de poder y un orden jerárquico específico.En consecuencia, las otras culturas son diferentes en el sentido de ser desiguales, de hecho inferiores, por naturaleza. Sólo pueden ser "objetos" de conocimiento o de prácticas de dominación. Los pueblos que en la colonia fueron reducidos en pueblos de indios, y se aplicaron políticas de disolución de sus tierras colectivas, autoridades y fuero propio, bajo el ideal liberal de “convertir indios en ciudadanos”, sometidos a las leyes generales del Estado. La política de asimilación, impedía a los pueblos originarios contar con una base territorial, política (autoridades y fuero) y cultural propia (idiomas, cultura), para evitar su articulación política.

Decidir por la opción descolonial, pasa por erigir nuevos cuadros analíticos y conceptuales que debe realizarse en presencia de procesos que generen la necesidad de crearlos. Esa necesidad se asienta en una opción política que considere tales procesos como nuevos y del reconocimiento de su validez. Ante estas situaciones, el elemento subjetivo es la autoconciencia de la identidad, la que se vincula en los hechos (el histórico y el actual). Se identifica como pueblos originarios a aquellos que descienden de pueblos que preexisten a los estados actuales (hecho histórico) y que en la actualidad conservan en todo o en parte sus instituciones sociales, políticas, culturales, o modos de vida (vigencia actual). La opción descolonial, debe partir del criterio subjetivo de la autoconciencia “parte de”, de nuestra propia identidad, esto es, descendientes de pueblos originarios. Solo así, podríamos reconocer las realidades negadas y/o emergentes, experiencias y saberes distintos a lo usualmente aprehendidos, poniendo en cuestión nuestra formación social, política, profesional, desentrañando los limites de las teorías planteadas desde modelos dominantes  y de la epistemología del norte para poder dilucidar las emergentes realidades del sur que procesan transformaciones sobre los dogmas de la teoría del derecho[5]  del Estado como: la ecuación: Estado- nación, Estado- derechos y la definición de derechos de los pueblos  construidas y hegemonizadas desde la aceptación de las bondades del sujeto individual como fin último de los esfuerzos sociales, económicos o culturales de la “nación” del modelo liberal del estado nación, poniendo en cuestión los mecanismos de exclusión, segregación y racismo que impiden el ejercicio tanto de los derechos individuales, como de los derechos colectivos.

En las Américas, la cultura real es hija de varias madres. Nuestra identidad múltiple, realiza su vitalidad creadora a partir de la fecunda contradicción de las partes pero hemos sido aleccionados para no vernos o para creer lo que Immanuel Kant esboza “los indios eran incapaces de civilización y estaban destinados al exterminio”, todo porque vivían en comunión con la naturaleza y creían, como muchos de nosotros creemos todavía, que sagrada es la tierra y sagrado es todo lo en la tierra anda o de ella brota. Entonces, el  interés de la cuestión reivindicativa, no es únicamente académica, sino también identitaria, política (territorialidad,  autonomías, gobernabilidad, democracia participativa) y programático (modelo de desarrollo, proyecto, nacional, reconocimiento a la diferencia). El proceso del cual somos parte en estos espacios territoriales, tiene necesariamente un horizonte amplio porque sus resultados no son independientes de derechos y más aún de derechos colectivos de los pueblos que incorporan transformaciones políticas, culturales, de mentalidades y de subjetividades en nuestro continente.

El divorcio entre la realidad práctica y científica es tal,  producto de la colonialidad del saber convertida en dogma y aplicada por los investigadores sociales para resolver todo evento: problemas científicos y  técnicos e  insertar mal que bien las diversas sociedades y los diversos periodos de la historia en un esquema general de la evolución de la humanidad.

“Poner como absoluto el pensamiento occidental y tomarlo como norma obligatoria significaría una vez más insertarse a la tradición colonialista del genocidio cultura”[6]. Por eso es que, la labor de los que hemos sido formados en este caballo de troya cultural[7], tenemos el deber moral y filosófico de establecer desde las culturas populares y amerindias los elementos históricos, sociales e ideo-culturales para desmontar su andamiaje teórico y construir una visión etnopolítica que articule en los centros constitutivos la historia económica, política y cultural de los caminos recorridos por la resistencia, la lucha por descolonizar el país y el conocimiento. En ese camino, la praxis teórica debe comprender muy bien todas las trampas culturales elaboradas por los centros de producción y distorsión del conocimiento y la realidad. Pienso que la antropología como tal, es eminentemente subjetiva y mercantil. Por eso es que, se hace necesario en estos tiempos del neoliberalismo, la destrucción de pueblos y culturas comprender su decurso, sus teorías y lo que estas representaron para los movimientos étnico-populares del Perú.




[1] Fanon, Frantz “Los Condenados de la Tierra”
[2] Mosquera Manuel - comentarios
[3] Garbe Sebastián “Descolonizar la Antropología - Antropologizar la Colonialidad”

[4] Irigoyen Raquel “De la tutela Indígena”
[5]Boenaventura de Souza “Refundar el Estado”
[6] Stermann & Peña “Filosofía Andina”
[7] Mosquera Manuel Comentarios

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