jueves, 3 de enero de 2019




EL MITO DEL MISTERIO DEL CAPITAL


En la obra “El Mito del Capital” de  Pablo Masías se demuestra las falacias de Hernando de Soto en “El Misterio del Capital” quien remarca que toda economía mercantil posmoderna es expresión propia de la civilización occidental. En su discurso no prioriza la inversión en los países pobres, sino el uso del patrimonio (tierras) de la población marginada para acceder a empréstitos de la banca usurera para invertir en actividades supuestamente "rentables" en un mercado donde no hay condiciones para competir por la presencia de oligopolios, en el trasfondo significa optimizar el capitalismo para beneficiar a los dueños del capital financiero bajo el supuesto de capitalizar a los pobres cuya finalidad es ex-propiatoria. El Misterio del Capital, sería la punta de lanza de la segunda invasión y usurpaciòn, estrategia mundial de ultracolonialismo, para apoderarse de los territorios y manipular el crecimiento de nuestras poblaciones.

La globalización impulsada busca someter al mercado capitalista a los lugares más recónditos del planeta para convertir el patrimonio de sus habitantes en moneda corriente de las transacciones capitalistas para rematarlos al ser embargados por los bancos y expandir los mercados para su acumulado capital financiero. El ultracolonialismo se trataría de la respuesta política de los países poderosos a los problemas demográficos que los agobia por la presión de una creciente densidad, sobre-población relativa que necesita de nuevos y extensos territorios para trasladar su población excedente. La solución es la ocupación de los países del Tercer Mundo por medio de la Segunda Invasión. El capitalismo es un sistema perverso de explotación humana y depredador. El capitalismo popular de Hernando de Soto, no constituye entonces ningún misterio. Es un vil instrumento para resolver sus problemas, a través del capital financiero.

En su obra El Otro Sendero define la base de su misterio sobre la llamada informalidad en el Perú, se basa en información sistematizada y análisis orientados a sustentar la política liberal, pero no profundiza sobre el origen del fenómeno informal, que ahora denomina extra legalidad. Mantiene el sustento colonialista de negar la existencia de la población andina que constituyen pueblos jurídico-políticos anteriores a la estructura legal colonial, los pueblos mantienen su propia lógica y esencia de su producción económica que es la subsistencia. El crítico define qué (2018, ) “La economía de subsistencia, se caracteriza por buscar la subsistencia familiar, sin fines de acumulación ni menos de plusvalía, propios del capitalismo. Es más, la persistencia en una economía de subsistencia de los sectores andinos urbanos, no sólo es el resultado de su inercia ancestral, sino provocada por las condiciones económicas reales del capitalismo en recesión. Este tipo de economía podría llamarse semi capitalista, semi comunera, aunque más exactamente comunera – trabajista que dista mucho de ser capitalistas” (2018). Finalmente sus conclusiones están orientadas a afirmar que los informales sólo buscan la propiedad privada y libertad, fundamentalmente su objetivo es reformar o ajustar el capitalismo en los países del Tercer Mundo, para integrarlos al mercado globalizado y las diferencias económicas son reducidas a la cuestión legal.
Masías P. precisa que el capital, ni el capitalismo tienen algún misterio. ¿Por qué? el capitalismo que triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo. El concepto de misterio encierra la idea de contener algo oculto o desconocido, son cinco los misterios: 1) De la información ausente; 2) Del capital; 3) De la conciencia política, 4) De las lecciones no aprendidas de la historia de los EE UU y 5) Del fracaso legal. Sin embargo, no se devela ningún misterio De Soto pretende usa las ideas de Adam Smith y Carlos Marx, para prevalecer, obviando que el primero sostuvo que el trabajo era la fuente de la riqueza y que el segundo, era crítico del capitalismo. Son dos las referencias imprecisas y una cita fuera de contexto (Marx), a través de Eugene Kamenka: a. Atribuye a Marx que consideraba al capital el motor de la economía de mercado (no precisa si es un testimonio o su percepción), b. La riqueza que produce el capitalismo se funda en una inmensa acumulación de mercancía,

El objeto de la economía capitalista, según Marx, es la acumulación de capital, no de mercancías, razón porque los capitalistas poseen bancos, a sólo grandes depósitos de mercancías. Es diferente que la gran producción de mercancías a causa de la revolución industrial, incentivó el capitalismo. En el capitalismo, la mercancía no es un fin, sino sólo el medio de la obtención del capital en lo que se funda la riqueza capitalista, no es en la acumulación de mercancías, sino en su producción para venderlas. Sin entender la esencia, cita a Marx fuera de contexto: “...una mesa podía hacerse de algo material, como la madera, pero apenas da un paso y se presenta como mercancía, se transforma en algo trascendente” para revestir de contenido metafísico al capital y sustentar después que el capital puede tener una vida paralela, o que los títulos crean valor en los activos, usando como sinónimos capital y mercancía que no es lo mismo, ni para Marx, ni para muchos economistas. La mercancía sólo se convierte en capital cuando es comprada para venderla, no cuando es comprada para consumirla que expresa nítidamente su doble valor, de uso y de cambio.

Marx sustentaba todo lo contrario en la parte de El Capital sobre El fetichismo de la mercancía, donde advertía que las – mercancías - ... son objetos llenos de sutilezas y de resabios teológicos, agregando:  “la forma fantasmagórica de una relación entre objetos materiales no es más que una relación social concreta establecida entre los mismos hombres” continuaba “ bajo el que se presentan los productos del trabajo tan pronto como se crean en forma de mercancías y que es inseparable, por consiguiente, de este modo de producción. Lo que pretende De Soto es usar su teoría para demostrar que el capital tiene una vida paralela o que los títulos crean valor en los activos, en realidad el capital, no es otra cosa que la mercancía usada para obtener plusvalía, no tiene ni necesita tener una vida paralela para obtener ganancias, son sólo mercancías fruto del trabajo humano.
El Trabajo tiene dos calidades: concreto, realizado por trabajadores especializados y cumple una finalidad de uso, o sea satisfacer una necesidad; y abstracto, efectuado por un desgaste cerebral, nervioso y muscular que es común a todos los humanos. Precisamente, por esta última calidad que pueden intercambiarse, ya que la mercancía tiene una magnitud de valor, que no es otra cosa que el tiempo socialmente necesario para producirse, por eso el precio es el nombre en dinero del trabajo materializado en la mercancía. Es innecesaria la disquisición que el capital puede tener una vida paralela y que los títulos crean valor en los activos porque:
·         No crean ningún valor, podrán representar y cuantificar el valor de un inmueble y no adicionan ningún valor.
·         Los inmuebles son activos de valor al ser mercancías, resultado del trabajo invertido en su producción.
·         La falta de títulos de propiedad de los bienes y la carencia de legislación efectiva y favorable a los bancos, impiden la obtención de préstamos, pero no dejan de ser activos
·         Fueron obtenidos para satisfacer necesidades e ingresos ya sea por su uso, comercio o renta.

La titulación de propiedades se trata – de la simplificación de trámites - y de reformar las leyes que sirvan de garantía al capital bancario, sin pensar en el impacto social de los créditos en los llamados extra legales.
De Soto intenta crear una nueva teoría sobre el capitalismo encubriendo la verdad de la explotación del trabajo humano y legitimarlo siguiendo a Joseph A. Schumpeter: Primero, que las teorías de los economistas clásicos, pueden considerarse irrelevantes y que la teoría del valor – trabajo de Marx[1] no tendría ninguna aplicación práctica. Segundo, el capitalismo que presenta estaría incompleto sin una teoría sustitutoria, por lo que precisa: “Ese es el origen de la vida paralela del capital y de los títulos creadores de valor en los activos… señala las que serían limitaciones de (Marx), quien no ..capta.. que la propiedad formal no es un simple instrumento de apropiación sino también un medio para alentar la creación del genuino valor adicional utilizable. ....él no pudo prever en qué medida los sistemas de propiedad legal serían vehículos cruciales para el incremento del valor de cambio. Marx no comprendió del todo que la propiedad legal es el proceso indispensable que fija y despliega capital; que sin propiedad formal.. no se puede convertir el fruto del trabajo en formas fungibles, líquidas que pueden ser diferenciadas, infinitamente combinadas, divididas e invertidas para producir valor excedente”. Es obvio que Marx no pudo prever algo que no compartía, él nunca aceptó que el valor de las mercancías, base de todo capital, tuviera algún origen diferente al trabajo humano. Su tesis central, “el trabajo humano es el que da valor a las mercancías” fue ejemplificada en la “forma del trabajo del sastre, como bajo la forma del trabajo del tejedor, se despliega fuerza humana de trabajo. Ambas actividades revisten, por lo tanto, la propiedad general de ser trabajo humano, y por consiguiente, en determinados casos, como por ejemplo en la producción de valor, sólo se puede presentar así”. Marx nunca dijo que la propiedad – formal - era un simple instrumento de apropiación, sino todo lo contrario que como toda mercancía podía convertirse en capital y producir plusvalía y pudo haber aceptado que sirviera para alentar la creación del genuino valor adicional utilizable, la propiedad contiene valor, por ser fruto del trabajo humano, pero no crea ningún valor, así se le llame adicional y utilizable. Los sistemas de propiedad legal, no pueden ser, vehículos cruciales que incrementen el valor de cambio, porque el valor - de cambio ... no es más que la cristalización de trabajo indistinto que representa un trabajo equiparable. El comprendió el papel de la propiedad reconocida en la acumulación capitalista y que sin propiedad privada las mercancías no pueden realizarse en el mercado, intercambiándose - las formas fungibles, líquidas que pueden ser diferenciadas, etc. son potencialidades intrínsecas a las mercancías, pero ni la propiedad legal, ni las formas en que las que se puedan convertir, producen, para Marx, ningún valor; así se le llame excedente.

Otra de las tesis, es que El capital es la fuerza que eleva la productividad del trabajo y crea la riqueza de las naciones. Corrige Masías, el capital no eleva la productividad del trabajo. Lo que aumenta la productividad del trabajo en todas las épocas y pueblos son los instrumentos de producción, como parte de las Fuerzas Productivas. Lo que se trata es de equiparar - el capital con la tecnología - instrumentos de producción -. Una cosa es que sólo se puede obtener tecnología comprándola o invirtiendo capital en inventarlas o desarrollarlas. Pero de ninguna manera el capital es igual a tecnología y sólo esta última aumenta la productividad del trabajo, a diferencia de la primera, que más bien produce explotación y pobreza. El confundir tecnología con capital es una preciada meta del capitalismo y es el fin a través de la globalización. Complicar el capital con la tecnología, es igual que confundir los medios con los fines.

La segunda parte de la tesis de Hernando de Soto, inaceptable, es que el capital crea la riqueza de las naciones. El capitalismo, es cierto, es la causa directa de la riqueza de naciones como los EEUU y varias potencias Europeas, además del Japón. Pero sólo de esas naciones, no de otras. No es ningún misterio que la riqueza de esos países capitalistas, es precisamente la causa de la pobreza de los países atrasados, en vías de desarrollo, etc. que en su mayoría - si no en su totalidad - fueron colonias hasta fines del siglo XIX y principios del XX. Y que por lo tanto, no sólo no pudieron continuar sus propios procesos económicos autónomos, por la opresión de los imperios, sino que además, fueron literalmente saqueados. Pero además, ni siquiera pudieron adoptar favorablemente la economía capitalista que les injertó los países colonialistas. La misma que no fue una economía industrial, sino sólo un embrionario mercantilismo, para garantizar las transacciones en el mercado establecidos en las excolonias. Por lo tanto, estas no tuvieron ni pudieron tener un proceso histórico igual, ni siquiera parecido a las potencias colonialistas. La industrialización capitalista necesitó una gran inversión. Inglaterra la obtuvo de sus colonias. Cuando el colonialismo terminó y se independizaron las colonias, los regímenes de explotación interna continuaron, por cuenta de sus descendientes, quienes se insertaron en la economía capitalista mundial iniciando las relaciones de dependencia y explotación.

Soñar que podamos convertirnos en un país desarrollado es una quimera, la diferencia con EEUU es que practicó políticas genocidas en los territorios invadidos, el efecto fue el despoblamiento subsanando con el tráfico de esclavos. El capitalismo, por lo tanto, se implantó desde el inicio usando los bienes naturales del territorio y la transferencia tecnológica  de los ingleses, se sumó su papel en las guerras mundiales erigiéndose como imperio. Pero, no es lo que es, sólo gracias al capitalismo, sino a su etapa superior, el imperialismo. Su riqueza no sólo proviene de dentro, sino en gran medida de fuera. De la explotación de sus colonias o neo colonias, pero siempre colonias. ¿Podríamos ser alguna vez como ellos? La respuesta en no. Sólo puede haber una potencia imperialista a la vez. Nunca dos al mismo tiempo, porque el surgimiento de otra potencia  significaría la caída de la primera. Los países pobres del mundo, lo seguirán siendo, mientras exista el imperio. Por eso, decir que el capitalismo crea la riqueza de las naciones es cuanto más, una verdad a medias. La otra mitad de esa verdad, es que crea también pobreza, porque fomenta la explotación y la dominación. La pobreza y la riqueza no son más que las dos caras de la misma moneda capitalista. Finalmente, Pablo Masías Núñez del Prado precisa que la única alternativa al dogma capitalista no es el dogma marxista. Porque no debemos vivir en un mundo de dicotomías fundamentalistas, que con el ropaje de supuestos conocimientos científicos, se consagran en verdades absolutas, es tiempo que rompamos con esos esquemas.


 [1] Masías Núñez del Prado, P El Mito del Capital Centro de Estudios Andinos Arequipa Perú 2018